Rasque mis heridas y se infectaron, miles de microorganismos entraron en ella, queriendo apoderarse.
Ya en este estado, no hay calmante que me saque el dolor, ni palabras de aliento, que me alegren.
La enfermedad esta ahí, latiendo en las heridas de mi corazón, que e querido disimular, arrancandomelas, al frotar contra ellas, un poco de felicidad que pedí prestada, de un grupo de personas, con las cuales me reuní, para tratar de olvidar, aunque sea por un rato este dolor.
Rascare mas y mas, para ver si esto pasa, pero no, al contrario se hace mas grande la herida.
El sueño, si que es buen compañero, dormir y dormir, me substrae de la realidad, la fantasia crea historias donde soy feliz.
Ahí me quiero quedar, pero no me dejan, porque si soy feliz, tienen que interrumpir este sueño.
Nadie me entiende, ni yo me entiendo, es un agujero grande en el pecho donde solo hay tristezas, sera que he muerto y este es el infierno.
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